Ésta es una de esas películas que vi antes de verla o, más bien, tenía un relato construido en mi mente, hecho de comentarios, bromas y alusiones a «La fiaca». Recuerdo puntualmente a mi abuelo decirme que yo era el personaje de la fiaca cuando no me quería levantar para ir al colegio y luego se reía, de andar saber qué, porque claro, yo no tenía idea de que hablaba.
Así, una o dos generaciones recuerdan la peli y se ríen de la picardía de este empleado que un día se aventuró, rompiendo un mandanto imperioso, a quedarse en su casa, en la cama calentito… y no fue a laburar. Temible hazaña para cualquiera que le pesa su trabajo, pues el pensamiento colectivo, político y religioso, lo dignifica. A mi me jode la existencia. Y sí, tengo fiaca.
Entonces hablemos de la película…¿Qué me pareció? Y, te cuento… Fue un ir y venir de revelaciones. Una: el Norman Briski joven y el Norman Briski actual no tienen relación. Son dos entes diferentes. Otra: me cachondié con Norma Aleandro, quién diría. Hay mucho grito al principio, después se calman, uno está acostumbrado a elevar la voz. En algunos momentos se estira, pero vamos!, que no te gane la ansiedad, es historia cultural. Para el final toma ritmo y llegás a una conclusión deprimente, que, seguro, ya la sabés. Pero te dejo un juego para levantar ese ánimo: busca todas las expresiones machistas que aparecen con total inocencia.
Te la recomiendo si querés sacar tema de charla con algún familiar con algunos o varios años más que vos. Y si te da fiaca, está todo bien.
La encontré en Youtube, en varias calidades, te paso ésta que fue como la ví yo: https://youtu.be/V0IFkTomzR8